Fecal Disruption II - Revival, ganadora de 28 Oscars

Ocho años después, y contra todo pronóstico, James W.C. lo ha vuelto a conseguir

Lo que todos, incluida su mujer, calificaban de "secuela de mierda", se ha alzado con 28 estatuillas doradas

Soprende que el filme se llevara el galardón a "mejor cenicero en una escena no verbal"

James Wolfgang Clenchy, el mocoso multimillonario director de cine más precoz del milenio, reconoce haberse superado a sí mismo tras volver a hacer historia dirigiendo la secuela de 'Fecal Disruption', la obra maestra que cautivó a una generación sin principios. 'Fecal Disruption II - Revival' es una oda al yihadismo fecal.

Renombrados eruditos del séptimo arte como Clint Eastwood, Brad Pitt, y El Chavo del Ocho, se han vuelto a arrodillar ante una obra maestra al alcance de muy pocos. La complejidad cinematográfica, el onanismo visual y, al mismo tiempo, las heces, consiguen que esta historia penetre al espectador sin ningún miramiento ni respeto a la legalidad vigente.

La aventura se retoma donde concluyó la precuela; Tras visitar la enigmática galaxia P2 y conseguir los fondos necesarios para saldar sus deudas con el fisco, los tres astronautas con, ahora aún más graves, trastornos mentales y falta de oxígeno, son dados por muertos durante siete años. Por sí mismos. Pasado este inverosímil tiempo, y seguros de que, al volver, Donald Trump ya no sería presidente, los cosmonautas deciden rehacer el viaje de vuelta al planeta Tierra, no sin antes repostar en la polvorienta galaxia M8.

Lo que pretende ser una paradita para "echar un meo, y un par de clenchas", se convierte en un infierno terrenal extremadamente adictivo y jocoso. Los astronautas deciden, por unanimidad, gastar toda la nueva deuda contraída en comprar mochos por doquier "al primer negro que se les presente".

Pese a que Netflix, a través de su fundador, Kevin Netflix, intentó por todos los medios que ese negro fuera más blanco que un albino con leucemia pasajera, W.C. no dió su fosa nasal a torcer, argumentando: "¿pero qué cojones?"

La tripulación, tras fracasar estrepitósamente a la hora de no consumir todos los mochos ipso-fuck-to, decide, de nuevo por unanimidad, ceder el mando de la nave a un simio con sida y, lo que es peor, miopía. Como no puede ser de otra manera, instantes tras tomar el mando, y al no ser capaz de distinguir un semáforo de una catapulta, el simio fallece de sida. "Ahora tienes compañía, Freddy", rezará uno de los astronautas, en clara referencia a Freddy Krueger.

El resto del filme es una serie aleatoria de tetas y culos de lo más exquisita que hace plantearse y replantearse el suicidio incluso al espectador más risueño. En una palabra: "Un jodido peliculón de la ostia, joder wow fuck". O como diría Kofi Annan: "Uh uh".

0.5/10 en IMDB, y directamente denuncia en Rotten Tomatoes.